miércoles, 20 de septiembre de 2017

Tú me hiciste esto y sólo tú podías ayudarme

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Yo estaba dormido y me encontraba tumbado, en mi lado de la cama, empecé a oír ruidos, tipo gemidos o lamentos, una masa se arrastraba y a su lado un perro. Al llegar a mi lado de la cama vi que era la figura de un hombre sin piernas, que arrastraba su parte inferior deshecha. Le faltaba la mandíbula, lanzó su parte inferior sobre mí y subió a la cama, me cogía con los brazos y gemía si cabe más fuerte, miré sus ojos, y dije:
-¡En el nombre de Dios, calmate!
Se detuvo y se tranquilizó, me miraba y miraba a su perro.

Sentía todo ese dolor, le pregunté  
-¿Cómo es que estás así? 
Gemía de nuevo y le dije:
-¡Espera! No logro entenderte.
Sentía su propia parálisis en mi cuerpo, su dolor era parte de mí, puse mi mano en su frente y dije:
- Dime ¿Qué te ha pasado? ¿Cómo puedo ayudarte?
Seguía gimiendo, y miraba a su perro de nuevo.
- Bueno, tranquilo. Sosiégate, Cálmate.
Toqué al perro y este se iluminó y empezó a hablar.
-¡Gracias! Ya no sabíamos que hacer.
Mientras escuchaba visualizaba una escena:
<<"Estábamos en la Primera Guerra Mundial, había muchas trincheras, yo era un soldado médico y atendía sobre el campo de batalla, ante el fuego cruzado, a los heridos. Este chico y su perro, habían caido maheridos y a pesar de ser del bando opuesto, acudí en su ayuda. Pero en el instante que conseguía estabilizarlo, una granada cayó a nuestro lado. Pude ver como dejábamos nuestros cuerpos">
La escena se desvanecía y el perro continuó:
- Entonces deseabas salvarle la vida. Él, creyéndote culpable, permaneció en esta pesadilla durante todo este tiempo, buscándote. ¡Ayúdanos! Yo soy su guardián y le acompaño desde entonces.
- ¡Oh Dios santo!, pensé
Por un instante el dolor se intensificaba, podía notar como si me faltasen las piernas, sentí que debía poner mi mano en el centro de su pecho y dije:
¡¡En el nombre de Dios todopoderosos yo te bendigo y te libero de tu carga, que todo tu Ser se regenere, tus heridas son sanadas en el nombre de Dios!!
Para nuestra sorpresa, se recomponía la mandíbula y todo su cuerpo empezó a regenerarse, se iluminaba por completo, podía distinguirke perfectamente, apenas un muchacho de unos 28 años, se sentó a mmi lado en la cama y sonriendo se levantó, saltaba de alegría,
"¡Oh Dios mío!"
-Ahora cálmate. Se volvió hacia su perro y este dijo:
-Debemos irnos. Despídete. El muchacho me miró y habló:
- Gracias, tú me hiciste esto y sólo tú podías ayudarme. El perro dijo:
- Él no tiró la granada, pero se le ha dado la oportunidad de ayudarte, como él quería en el campo de batalla, labor que no llegó a completar pues aquella granada se lo impidió.
-¿Y todo este tiempo he estado cabreado con él?
-Si
-¡Oh Gracias! Perdóname.
- Yo te perdono. Le respondí
- Ve a la Luz, os están esperando.
Los dos caminaron hacia la luz. El perro se convirtió literalmente en un ángel a su lado, incorporándose, cogiéndolo de la mano y atravesaron el Portal.

Me desperté, mi cuerpo aun entumecido, empecé a tener muchísimo calor, prácticamente sudaba a mares. Fuí a secarme y les dediqué una oración.

Fuente:
Hablemos de Ángeles, "en el principio".
Lorenzo Brotons Monedero.

Juan Carlos Misiego

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