sábado, 16 de septiembre de 2017

¿Hay cerveza en el cielo?

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Una noche recuerdo estar en mi cama descansando como siempre, durmiendo, pero en ese estado de entrevela, o en esa esfera del espíritu donde lo que sentimos es más vívido que nunca, donde nos visitan nuestros familiares y maestros. Veía acercarse a mí una sombra, que titubeabba, y podía sentir como me tocaba el brazo, pero cuando la miraba me soltaba y se alejaba.

Es cierto que cuando te tocan y entendemos lo que está pasando, pueden dejarte en un estado de parálisis y no puedes despertarte hasta que te sueltan, supongo que esto será lo que sienten muchos mediums, pero esto se debe a que no hay cesión por mi parte, pero si atención. Cada vez que me tocan, mi empatía de espíritu se activa y percibo ¡Cómo no percibirlo!, su pesar, su dolor... Mi parte de ángel empieza a analizar el origen de este dolor y decido qué hacer. Procedo a hablarles y establecer una comunicación..
-¡Por favor! No tengas miedo, acércate, déjame verte, dime que te sucede.
En ocasiones no es necesario pues ya puedo hablarles con conocimiento del problema.

En esta ocasión al hombre, que así le sentía, le dije:
-¡Muestrate!
Era muy brusco, se ve que en otras ocasiones accedió a médiums, elegía esa forma de expresarse y yo me resistía, pero por un instante escuché a mi guía que dijo:
"Permíteselo, aguarda, deja que se exprese"
Activé a mi ángel guardián y guía y dije:
-¡Que así sea!
En ese instante la sensación era la de estar los dos juntos, y sentía que no quería dejar la tierra e ir a la Luz, su mayor miedo, y aquí os vais a reír, era que en el Cielo, o en la Luz, no hubiera "aperitivos y cerveza"... ¡Ay Dios!

En ese instante me incorporé, y mirando al espejo de mi armario, justo enfrente, lo veía perfectamente, en vez de ver mi reflejo veía el suyo, totalmente consciente, él hablaba a través del espejo.
- Pero hombre, ¿cuánto tiempo llevas así?
- Mas de 100 años
- Pero, vamos a ver alma de cántaro ¿Quién te ha dicho a ti que en el cielo no hay aperitivos y cerveza?
- Pues los otros
- ¡Ya veo!, y dime ¿Los otros fueron ya a la Luz?
- No
- Entonces ¿Cómo saben lo que hay o no hay en la Luz?
- Pues, ahora que lo dices, tienes razón
- Veamos, entiendo que te gusten los aperitivos, mira te preguntaré algo, imagina que tú fueras Dios por un instante, dime ¿Qué pondrías en tu Cielo?
Su rostro se iluminaba y decía:
-¡¡Oh!! Pondría un serpentín de cerveza fresca y unos aperitivos, todo lo demás me es indiferente. Aceptaría todo salvo que faltase eso.
-¡Ay Dios mio!, ¿M estas diciendo en serio que no sabes si hay, y que no vas a la Luz porque allí crees que no hay aperitivos y cerveza fresca?
Me miró a los ojos y dijo:
- Si
- Bueno ¿Qué sabes de lo que viene después?
- Pues no lo sé, o no lo recuerdo, ¿Es que hay más?
- Mira, para volver a nacer en este mundo y disfrutar de las cosas materiales, primero un espíritu debe regresar a la Luz, después podrá decidir si es necesario volver, o tal vez decidas quedarte allí si aquello te gusta más.
- Pero, ¿Hay cerveza y aperitivos?
-¡Vaya! Mira yo no puedo mentirte, pero si Dios es como yo lo siento habrá de aquello que te hace feliz o te dará la posibilidad de volver a la Tierra.
- Oye pues eso estaría muy bien
- Mira, yo no puedo confirmarte nada. Pero si no vas no lo sabrás. Total aquí vas de alguna forma molestando a aquellos que se vuelven adictos a esto y eso te perjudica más.
-¿Hummm...?
Durante un tiempo estuvo pensativo y dijo:
- ¿Y qué hago con todo este equipaje que tengo?, al mover su brazo vi estancias llenas de barriles de cerveza y sacos de aperitivos cacahuetes y otros.
-¡Ay Dios! Deja todo esto aquí, yo haré que se lo lleven. ¿SAbes que para ir a la Luz no puedes llevar nada?
- Si eso lo sé, ya me lo dijeron una vez.
-¿Hay algo qeu te aflija?
- Pues...
- ¡Espera no me respondas!, voy a ahcer algo.
- Sé que puedes verme y que es lo qeu viste. Hay aquí un ángel que me mira y me dice que no te lo diga.
- ¡Vaya! ¿Ya puedes verles?
-Si apareció cuando me dijiste que me imaginase como Dios.
- ¿Ves? Este es tu ángel de la guarda. Sabes que está aquí para acompañarte a la Luz, lo sabes
- Si, eso me ha dicho, tu puedes verlo, ¿No?
- Sólo puedo verlo si él lo desea.
En ese instante estaba justo al lado en el reflejo del espejo y me saludó con un gesto. Así que le dije:
- ¿Qué?, decide, Como ves, te esperan.
- Mira voy a ir a la Luz.
- ME alegro. Le dije:
- Gracias por decidirte. Benditos seamos,que Miguel y Rafael os acompañen pues son mis custodios
¡Uff! Si ya había Luz allí, en ese instante todo se volvió Luz y podía sentir sus presencias.
- Gracias a todos por haberme elegido. Id con Dios a la Luz. ¡Benditos Seamos!
En cuando pasaron el umbral de ese gran resplandor empecé a sentir mucho calor y desperté, ¡Oh Dios mío! No puedo expresar con palabras lo qeu sentía, todos dormian, pero yo no podía concilar el sueño de nuevo, estaba eufórico, energético, mi alegría procedía de mi espíritu, había ayudado a un hermano a dar un paso más.

Fuente:
Hablemos de Ángeles, "en el principio".
Lorenzo Brotons Monedero.


Juan Carlos Misiego
 

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